EL QUE PERDONA PIERDE...
EN la recta final Brasil hizo dos y México pagó caro las fallas que tuvo frente al arco rival y cuando no hay contundencia poco se puede hacer en un partido semifinal, siendo que ahora la Sub-20 deberá conformarse en batallar por la tercera posición frente a Francia. El equipo mexicano tardó en acomodarse en el terreno de juego. Tuvieron que pasar 30 minutos para que el equipo de Chávez se ubicara en la cancha y comenzara a llevar peligro sobre la portería de Brasil.
El "Cubo" Torres tuvo la más clara en el primer tiempo y no pudo acomodarse la pelota en dos tiempos, regalando un remate que era claro para mandar la pelota adentro y otra más que en forma incómoda remató y no pudo concretar. Fue curioso que el técnico mexicano determine traer de regreso a la titularidad a Guarsh, con el que no pasó nada en el partido y dejar en la banca a Edson Rivera y a Alan Pulido, siendo que el "Cubo" no fue en este torneo lo contundente que ha sido con Chivas.
Lo más fuerte de México en este torneo siempre fue la línea defensiva y esta vez al final se cometen errores de marcación y en esas que se fallaron Brasil no perdonó para colocar el marcador lapidario que los lleva a la final. México, a lo largo del partido podemos sumarle siete opciones claras de gol y cuando no fue el arquero quien lució brillante, la falta de puntería de los mexicanos terminó en echar todo por la borda y quedarse en la antesala de la gloria, para ahora solo buscar la tercera posición del torneo, que no es malo, pero que sabe amargo al quedarse en la antesala de la grandeza.
Me extrañó cuando sacó a De Buen y metió a Piñón, porque creo que los dos podían estar en el terreno de juego aun cuando el marcador estaba cero a cero y era momento de arriesgar, pero con jugadores con buen manejo de balón, como ambos. En cambio las modificaciones de Brasil fueron muy atinadas porque Dudú se encargó de abrir la cancha y cuando Henrique, que ya había fallado una, no perdonó a 10 minutos del final, el sueño se esfumó para el equipo mexicano.
Esta Selección, lo vine mencionando a lo largo de los comentarios después de los partidos, nunca dio en la cancha todo el potencial del que venía precedida después de dos años y medio de preparación. El conjunto tuvo solamente destellos de lo que había mostrado en el largo camino y esto amarga más la derrota frente a Brasil, a quien ya se había derrotado 3-2 en Punta del Este y que en el trámite regular del partido hasta el minuto 80 no había mostrado una superioridad absoluta sobre el equipo mexicano.
Esta vez al seleccionado mexicano le faltó creer en sus propias posibilidades. Le faltó ser contundente frente al marco rival y esa defensa que con su línea de tres había sido marcada como la mejor del torneo, simplemente se equivocó en el momento menos apropiado y cuando Brasil está enfrente, simplemente no se pueden cometer errores que a la postre cuestan caros y, finalmente, dejan esa sensación de amargura que deberá ser borrada en menos de 72 horas, para buscar el tercer lugar del Mundial frente al seleccionado de Francia, para que en la final solo se hable en portugués entre lusitanos y brasileños.
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